noviembre 20, 2018

Cuando llegan el AMOR y el DINERO, la SALUD se hace presente

Siempre he sabido en lo más profundo de mi corazón que sin amor nada tiene sentido.

Desde niña ansiaba ser amada por mis padres, mis hermanas y amigos, pero curiosamente, aunque me mostraban amor yo no lo sentía ¿por qué? ¿qué pasaba por mi mente y por mi alma que no era capaz de apreciar el amor y generosidad de otros hacia mí? Entonces…, comencé a dar amor, todo el mundo me parecía bueno, honesto, generoso, etc., siempre encontraba razones que justificasen el desamor, la mentira, la desidia, la envidia, la burla, hasta que un buen día comencé a cansarme de mantener en alto esta esperanza que cada día me corroboraba, una y otra vez, lo equivocada que estaba, o eso pensaba yo...

Y así fueron pasando mis años de adolescente, era feliz, pero no lo feliz que me había imaginado en mis sueños. Y fui caminando más o menos fluyendo con los acontecimientos que iba viviendo. Pasada la veintena, sin pareja y sin trabajo, comencé a deprimirme un poco, yo diría más a inquietarme, a preocuparme ¿me quedaría soltera? ¿seré pobre? Y tomé la decisión firme de cambiar las cosas y no dejarme arrastrar por esa debacle que de nuevo aparecía en mi existencia. Conocí nuevas amistades, fui más capaz de decir a mis padres que quería y no quería hacer, y fluí con la vida…, y en poco tiempo las cosas comenzaron a cambiar.

Y en aquel disfrute apareció mi primer ángel, mi marido, y sentí como si alguien me dijera…, es él, tranquila, ya está aquí, ha llegado para amarte y cuidar de ti, sin pensarlo dos veces me eché en sus brazos, suaves, acogedores, tiernos, seguros, amorosos, además guapo e inteligente, me amaba mucho, y yo a él, cada día a su lado era mucho más feliz. Además encontré mi primer trabajo en una editorial multinacional norteamericana, ¡se estaban cumpliendo mis sueños más sublimes, y eran mejores de lo que jamás hubiera soñado! Pero no tenía el dinero que yo había imaginado, y tampoco sabía cómo crecer y mejorar en la vida.

Todo esto no me importó mucho al comienzo de nuestra relación, pero cuando tuvimos a nuestro amado y precioso hijo (mi segundo ángel), todo comenzó a derrumbarse como un castillo de naipes. Yo caí en depresión, quería más felicidad, en la que no sólo cupiera el amor sino también el dinero, y parecía que la vida me estaba arrebatando todo (amor, salud y dinero). Y así pasamos lo primeros seis años de vida de nuestro hijo, yo más estresada, y cada vez entendiéndonos peor como pareja.

Y en esa vorágine nuestro hijo comenzó a tener unas rabietas incontroladas, le llevamos a varios psicólogos, pero no veían que podía ser (quizás ahora hubiera sido un TDA), hasta que un día, un familiar, nos recomendó a una terapeuta. Cuando fuimos a su consulta, nos dijo que tenía una especie de anorexia nerviosa provocada principalmente por mí, casi la abofeteo (y no exagero), pero por amor a nuestro hijo decidimos escucharla, y comprendí, que la locura (y no lo digo metafóricamente) de mi hijo era la mía (neuronas espejo).

A partir de aquel momento comenzamos a descubrir la magia del crecimiento personal, el amor incondicional y respeto cien por cien a uno mismo y a sus sueños, y de igual modo al entorno. A no juzgar ni a uno mismo ni a los demás, y a comprender que cada cual elige su camino, y si no te gusta, puedes cambiarlo, y de este modo, mejorar la visión propia y del mundo hacia otra más positiva, creativa y holística acorde con tus deseos y anhelos.


Y todo comenzó a mejorar, entramos como en un pasadizo mágico que nos llevaba hacia el paraíso, a día de hoy, ese paraíso crece constantemente (amor, salud y dinero). Aquel sueño de felicidad que tan intenso tenía en mi alma y corazón desde niña se cumplió a mis casi ¡cuarenta años! puedes pensar… ¡muchos años para encontrar la felicidad!, no me quejo, quizás ha tenido que vivirlo en mi propia piel para entender y aprender porque la gente sufre, y desde mi experiencia y conocimientos ayudarles a entender la vida desde ese lugar mágico y maravilloso de paz, equilibrio emocional, sabiduría y conocimiento: científico, ancestral y cósmico, al que todo ser humano tiene derecho por nacimiento, y que nos proporciona todo el amor, la salud y el dinero que deseemos.

Actualmente mi felicidad no tiene parangón, es permanente en mi vida cada segundo, haga lo que haga, y suceda lo que suceda, es inamovible y de una energía vital tan poderosa como el campo cuántico que nos rodea, y al que deberíamos tener mucho más en cuenta para integrarnos con él (meditación) y vivir nuestros sueños de forma mágica ¡cómo en los cuentos!

No es cuestión de quien te rodea, o de lo que te suceda a ti o al mundo, es cuestión de nuestra decisión y actitud al respecto, vivir desde el estrés, los problemas y el sufrimiento constantes, o vivir desde el paraíso interior que tenemos y en el que podemos encontrar y fluir en esa felicidad permanente, y desde ahí, asumir el poder que todos poseemos para hacer realidad la vida que deseas en tú corazón. ¡Tú decides! este es el libre albedrío del que somos dueños.

Si quieres comenzar a dar tus primeros pasos por este camino mágico, anímate a leer mi libro:

“Atrévete a soñar y triunfa” ¡te va a encantar y ayudar! te lo aseguro, está escrito con todo mi cariño, conocimiento y experiencia para que comiences a visualizar que es posible, de forma sencilla y práctica, alcanzar tus sueños ¡PROMETIDO!


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